Demostración interactiva del efecto invernadero y el cambio climático
El efecto invernadero es un proceso natural que calienta la superficie de la Tierra. Cuando la energía del Sol llega a la atmósfera terrestre, parte se refleja de vuelta al espacio y el resto es absorbido y rerradiado por gases de efecto invernadero (GEI) como dióxido de carbono, metano, óxido nitroso y vapor de agua. Esta energía absorbida calienta la atmósfera y la superficie de la Tierra.
Las actividades humanas, principalmente la quema de combustibles fósiles y la deforestación, han aumentado significativamente las concentraciones de GEI en la atmósfera. Este efecto invernadero mejorado está causando calentamiento adicional, lo que lleva al calentamiento global y el cambio climático. El aumento de las concentraciones de CO₂ de 280 ppm (preindustrial) a más de 420 ppm hoy es el principal impulsor de este efecto mejorado.
El forzamiento radiativo mide el cambio en la irradiancia neta en la tropopausa. El forzamiento radiativo positivo calienta el sistema, mientras que el negativo lo enfría. Para el CO₂, el forzamiento radiativo se calcula usando la fórmula logarítmica RF = 5.35 × ln(C/C₀), donde C es la concentración actual y C₀ es el nivel preindustrial. Cada duplicación de la concentración de CO₂ produce aproximadamente 3.7 W/m² de forzamiento radiativo.
La sensibilidad climática (λ) mide cuánto aumentará la temperatura promedio de la Tierra en respuesta a una cantidad dada de forzamiento radiativo. La sensibilidad climática de equilibrio generalmente se expresa como el calentamiento esperado cuando el CO₂ se duplica desde los niveles preindustriales, con la mayoría de las estimaciones oscilando entre 2.5 y 4°C. Esta simulación usa una respuesta climática transitoria de aproximadamente 0.8 K/(W/m²).
Las retroalimentaciones climáticas pueden amplificar o amortiguar el calentamiento inicial. Las retroalimentaciones positivas incluyen: retroalimentación hielo-albedo (el deshielo reduce la reflectividad, causando más calentamiento), retroalimentación de vapor de agua (el aire más caliente contiene más vapor de agua, un GEI potente), y el deshielo del permafrost (libera metano y CO₂ almacenados). Las retroalimentaciones negativas incluyen mayor cobertura de nubes y crecimiento mejorado de la vegetación.
Las consecuencias del aumento de gases de efecto invernadero y el calentamiento global incluyen: aumento del nivel del mar debido a la expansión térmica y el derretimiento de las capas de hielo, eventos climáticos extremos más frecuentes e intensos (huracanes, olas de calor, sequías, inundaciones), alteraciones de ecosistemas y pérdida de biodiversidad, cambios en la productividad agrícola y seguridad alimentaria, acidificación de los océanos por el aumento de la absorción de CO₂, y riesgos para la salud pública por estrés térmico y propagación de enfermedades.
Abordar el cambio climático requiere reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mediante: la transición a fuentes de energía renovables (solar, eólica, hidroeléctrica, nuclear), mejorar la eficiencia energética en edificios, transporte e industria, proteger y restaurar bosques que actúan como sumideros de carbono, desarrollar tecnologías de captura y almacenamiento de carbono, adoptar prácticas agrícolas sostenibles, e implementar políticas que pongan un precio a las emisiones de carbono.